“Los otros rostros ”, tal como se denomina la exposición de Canavesi , reúne un conjunto de trabajos realizados en cajas de madera que incorporan figuras modeladas en cera , piezas de metal , paños , clavos y demás objetos que acaban configurando una simbología extraña , de gran fuerza expresiva y cercana al esoterismo. Verdaderos ensamblajes, los “frisos “del escultor cordobés recurren al préstamo de culturas distantes, ofreciendo un guiñol grotesco en el que el hombre adquiere una apariencia pérfida y bestial. La buena presentación de las obras y el recurso a una especie de ambientación mediante lienzos, acentúa la sensación de que el espectador se encuentra presenciando los restos en ruinas de un altar dedicado a alguna forma de magia animista. Las figuras desprenden una presencia amenazante, y el ojo se ve provocado por esos “caprichos “de metal y cera que en ocasiones aparecen mutilados o incompletos, como fetiches de una ceremonia humana, demasiado humana.
Como animada por una rara fuerza, la estética que pone en juego Canavesi determina una belleza terrible y amenazante, despojada de colores estridentes (destacan los tonos pardos y el herrumbre) y adecuada a esta imaginación repleta de oscuros presentimientos.
El artista, aun incursionado en un moderado eclecticismo, no se demora en el registro de citas, sino que busca (en apariencia) sacar a la luz las fuerzas que inquietan la conciencia y los recuerdos.
Si bien no se involucra con datos históricos o referencias precisas (los personajes de Canavesi podrían desfilar junto a los monstruos de la razón que auguraba Goya), la presencia de enanos acusadores y demás figuras inquisidoras podrían tender un hilo entre estas obras y la tenebrosa historia de delaciones vivida en nuestro país.
Diario: “La Voz del Interior” 25 de Junio 1995.
Critico: Damián Orosz.